De todo, como en botica. En prosa o en verso, con rima o sin rima. Experiencias, sentimientos. Propios o ajenos, no importa. Es la palabra sencilla y fuerte con que me me gusta expresarme. La palabra que es un poco mía, un poco como soy.

Mi camino



Cicatrices en el cuerpo y en el alma
han surcado diferentes rumbos
en un camino pródigo en valores
y en sueños promisorios de futuro.

Un camino que anduve acompañada
de la mano de sabios y de guías;
y trayectos que hube de hacer sola
cargando con el peso de mis días.

Un camino que hacia donde sea
que me lleve, andaré con un tesoro;
el que he ido acumulando poco a poco;
un tesoro que es ligero, siendo de oro:

son los afectos que conseguí en la vida,
es el respeto natural y generoso,
es el consuelo de la palabra amiga;
es el amor, que al pasar por mi vereda
abrió las puertas y cerró salidas.

Es la mano que llevó el escalpelo
y cuidadosamente me cerró la herida;
es el abrazo de corazones grandes
que pusieron puntal a mis caídas.

Es la palabra que leo, y es la mía
-tan cambiante y tímida-
la que asoma cada tanto en mis cuadernos,
la que quiere impregnar huella sencilla.

Mis ojos se deleitan con el cielo,
mi oído, con el eco de tu risa;
mis manos, cuando rozo los recuerdos,
mi alma -en otra dimensión- con tus caricias.

Soy la hoja que no marchitó el otoño;
soy la mujer que a veces sigue siendo niña.
Soy la voz de un espíritu que observa
la secuencia y los milagros de la vida.

Soy la que anda con los pies descalzos
-y sigue andando- sin que piedras ni espinas
logren que sean más pesados los pesos
y cercenen la lección de las heridas.


SENRYU:

Una hoja verde
en la rama reseca
se siente viva.

2 comentarios:

José Tomás Aysén dijo...

Pat
Muy buen poema. Me encanto tu lírica.

Elizabeth Wojnarowicz dijo...

Pat: todos los dias me sorprendés!!! Te felicito, me ecantó.